Tegomass- Tegomass no Uta

reseña - 05.12.2010 04:00

Tegomass no Uta ejemplifica la evolución del amor desde que nace, dulce y delicado, hasta que alcanza su apasionada plenitud.

Tegomass no Uta, lanzado el 15 de julio de 2009, retrata a un Yuya Tegoshi y a un Takahisa Massuda, miembros del grupo NEWS, desde un enfoque completamente diferente: el de dos chicos muy tiernos a los que dan ganas de abrazar. En 2006, Tegomass lanzó su single de debut Miso Soup, que también es la primera canción de Tegomass no Uta , en Suecia, antes de lanzarlo en Japón un mes más tarde.

Una erupción de cuerdas orquestales se funde con el inicio de la melodía de Miso Soup. La idea de una sopa de miso calentita y humeante parece ser el tema de esta canción; durante el estribillo, los miembros de NEWS, Yuya Tegoshi y Takahisa Massuda tejen toda una red de simbolismos alrededor de la sopa. El cálido vapor que emana representa la despedida de la persona amada y ese sentimiento se refleja claramente con la letra de la estrofa que pone fin a la canción: «hace que quiera volver a verte». La idea de «una sopa miso caliente» puede referirse perfectamente también a la relación que surge entre dos personas que se encuentran en un mismo sitio y que se tratan de igual a igual.

El segundo tema de Tegomass no Uta, Kiss~Kaerimichi no Love Song, se usó como tema de cierre del anime shoujo «Lovely Complex», que trata de la pureza e inocencia del primer amor; concepto está muy presente a lo largo de todo el álbum. Después, cuatro golpes marcan el inicio de una tierna serenata y, la casi imperceptible, entrada de una guitarra acústica inicia Kushami. Tegoshi y Massuda armonizan a la perfección y se nota cuando cantan juntos el fragmento en que la palabra «love» se repite. Aunque el tema sea corto, lo cierto es que cala hondo; Tegoshi y Massuda que cantan uno tras otro y los acordes marcados con una octava más alta llevan la canción hasta final.

Algo más exótico es el tema Sayounara, Boku no Machi. Los susurros de sonidos muy mediterráneos se esconden tras una cortina de voces. Por un momento, los acordes en clave menor evocan a Shape of my Heart, de Sting. Sayounara, Boku no Machi resuena con mezclas caribeñas, acompañada de bongos y saxofones. El piano y el saxo se deslizan en un segundo plano de la melodía de manera que resulta casi imposible que no te venga a la mente la imagen de un sofocante atardecer de verano. Sayounara, Boku no Machi no es tan innovadora como puede parecer a primera vista porque, al fin y al cabo, no se aleja de los tempos normales.

Aunque es igual de dulce que sus compañeras, se podría decir que POWER OF EARTH «da un poco más la nota». El pop de este tema pinta un cuadro que huele a fresas y en el que se mezclan una felicidad más bien solemne y un punto de nostalgia que hacen sonreír y creer en uno mismo al oyente.

Con Shikisai el álbum da un giro de 180 grados. Es la canción que da inicio a la segunda mitad del disco y, en verdad, lo divide por la mitad; y es que Shikisai no se parece en nada a las demás y destaca precisamente por eso, por desengancharse del tópico de una manera brillante. El tema anterior, POWER OF EARTH, parece destacar la felicidad como algo brillante, algo que se ve desde un punto de vista optimista. Pero Shikisai la focaliza desde un punto de vista más tradicional. Instrumentos clásicos de cuerda se funden con instrumentos tradicionales japoneses consiguiendo una mezcla romántica, una atmósfera suelta y etérea, como si cientos de espíritus estuvieran flotando en ella, viviendo en la canción y bailando con el sonido de fondo. La letra de este tema es mínima, pero la parte instrumental induce al que lo escucha a evadirse por un instante del presente y a sumergirse de lleno en el pasado.

Los primeros acordes de piano en Kataomoi no Chisana Koi rompen de algún modo con la emoción que había despertado en nosotros Shikisai, pero a medida que la canción avanza vemos que nos encontramos ante otra balada. Lenta, con un ritmo inalterable y de expresividad no muy remarcada, la canción atrae por la «tradicionalidad» que ya habíamos escuchado en el tema anterior, si bien es cierto que Kataomoi no Chisana Koi suena más moderna. El título de la canción número doce, Ai Ai Gasa, viene a referirse, de manera coloquial, al hecho de que dos personas compartan un mismo paraguas, gesto que en Japón se considera romántico. Este tema, que fue el tercer single de Tegomass, se ha utilizado como tea de cierre del anime «Neo Angelique ~Abyss~». Ai Ai Gasa muestra la habilidad que todos poseemos para hacer feliz a alguien haciendo que esa felicidad caiga sobre la persona amada como la lluvia, al tiempo que sus almas se unen en perfecta harmonía.

Sin dejar de lado esta suavidad presente en cada rincón del álbum, Ame no Chihare , al principio suena como una canción pop sin nada especial; no obstante, Tegoshi y Massuda saben añadir ese toque extra de sinceridad a sus canciones, expresándose tal cómo son y dejando abierta una puerta a la reflexión. A medida que se acerca el final del álbum, un sentimiento de felicidad se apodera del que lo ha estado escuchando, pues ha contemplado cada canción como si fuera un pedazo del corazón de los dos artistas. A través de este álbum, los chicos nos hacen entrega de la carta de presentación, humilde y modesta, de Tegomass.
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