lego big morl - Quartette Parade

reseña - 28.11.2010 02:00

¡Sangre nueva en la escena del rock!

lego big morl, a la que todavía se la considera un banda nueva, hace poco lanzó su primer álbum, Quartette Parade. Y, sorprendentemente, el álbum demuestra que esta banda es una estrella en ascenso en la escena rock independiente.

lego big morl es, sobretodo, una banda increíble: muy simple a primera vista, pero que hace unas composiciones adictivas sorprendentes. Cada canción empieza mostrando instrumentos diferentes, como preparando los ingredientes que se necesitan para hacer una comida deliciosa. Los instrumentos no parecen muy notables u originales, pero los riffs de unión y el ritmo quedan muy bien y hacen crecer la tensión. Aunque el esquema de tempo lento y aceleración fuerte se usa en todas las canciones, no se parecen entre ellas y cada melodía tiene una atmósfera imponente. El bajo hipnótico de Shintaro Yamamoto, las dos guitarras que se complementan y la batería, que se alterna como un metrónomo y con mucha fuerza bruta, crean una música liberadora y que se armoniza de manera maravillosa. Cada canción es diferente, pero todas encajan como una unidad completa. Esta dualidad prodigiosa es parte de la magia del grupo que atrae, día a día, a más personas.

En el álbum, la banda se pasea por su música. Es un paseo por el tiempo, en el que se incluyen canciones de su primera demo tape como Yuri no Kanaria, Maiashimoto o A. Pero a nadie le importará, porque Quartette Parade evoca toda una época. Canciones viejas y nuevas se mezclan sin ningún problema.

El mundo de lego es una mezcla atmosférica de los sonidos metálicos de las guitarras eléctricas y letras tranquilas y alegres. Quartette Parade junta varios estilos y ambientes: algunas baladas, como Sono toki no koto, empiezan lentas y engañan al oyente al dejar que el bajo omnipresente y la guitarra melódica tomen el control, y todo explota en el estribillo. Sin embargo, Takehiro Tanaka no deja que su voz se extravíe y consigue mantenerla potente. Ray, que salió como single, es del mismo tipo, pero un poco más rítmica. Esta canción se ilumina con las partes instrumentales antes de que las voces se apaguen del todo. Con la mezcla de la nostalgia y la alegría, el corazón se apacigua con la deceleración de la música, para acelerarse sólo cuando el tempo mejora.

También hay una balada que se titula, simplemente, A. Esta canción tiene el encanto de una letra sencilla. Llena de significado que se transmite a través de este tema sublime; los sonidos dispersos por aquí y por allá y la batería en un segundo plano, hacen que el corazón lata en una carrera frenética hacía lo desconocido. A te sumerge en simple y pura emoción. Como mirar un luminoso cielo nocturno, esta canción conmueve y recuerda a Coldplay en su debut.

A grandes rasgos se podría definir como energía rítmica que se acumula hasta explotar; esa es la fuerza de lego big morl. Un poco más del tipo rock de garaje que las últimas canciones, las partes de guitarra de Waapu son más abruptas. En esta canción, la destreza de los integrantes se aprecia muy bien, y nos descubre una de las facetas más interesantes de la banda. Una canción pegadiza, Waapu es, junto con Maiashimoto, una de las canciones más vibrantes del álbum. Se puede sentir la misma emoción que con Cinderella Syndrome, en la que Tanaka enloquece mientras un angustiado bajo resuena de fondo. La canción es un descanso refrescante en cuanto a estilo con respecto al resto de canciones, que guían al oyente con el rastro de su estela.

También hay canciones intermedias con algo de alegría, como Noticed, en la que el ritmo moderado y repetitivo de la guitarra se queda grabado en la mente. Pero nada es tan simple con lego; incluso las canciones más amistosas tienen una estructura compleja que las aparta de los estribillos normales del pop-rock. La melodía tambaleante de las dos guitarras le da una personalidad propia y agradable a las canciones y le da unos matices de colores como unión. Si seguimos, es imposible no mencionar Yuri no Kanaria, que es bastante pegadiza sin llegar al extremo. La batería de Hiro Asakawa le da una base tranquila, y la alternancia de las guitarras crean un paisaje musical adorable.

En resumen: es obvio que Quartette Parade es un álbum indispensable para todos los fans del rock indie. Accesible y lleno de agradables sorpresas al mismo tiempo, Quartette Parade evoca la variedad de sentimientos e interpretaciones. Dependiendo del contexto, puedes perderte en él, o encontrar tu camino. Desafortunadamente, el orden de las pistas no es uno de los fuertes del álbum, algunas de las canciones se mezclan y hacen que pierdas la concentración, así que puede que te saltes algunas canciones sin darte cuenta. Pero si las escuchas de forma aleatoria, puedes evitar la parte más insípida y apreciar el álbum por entero, incluso si lo has escuchado cientos de veces. Esta es una de esas bandas a las que hay que apoyar incondicionalmente, y es que se las han arreglado para entrar pisando fuerte en la escena musical como banda a tener en cuenta en el exigente mundo del rock.
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